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Una Nueva Maternidad

Una Nueva Maternidad

Quizás sea el primer libro sobre crianza escrito no por psicólogos ni pediatras ni gurús sino por madres que reflexionamos, estudiamos y trabajamos a la vez que criamos y alimentamos a nuestros hijos con el amor, el respeto y la corresponsabilidad de nuestras parejas.

Las quince mujeres que nos hemos reunido para este proyecto nos conocimos a través de la red, compartiendo puntos de vista a través de laTribu 2.0 que nos ha enriquecido mutuamente.

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Casi la totalidad del pensamiento occidental lo han producido seres humanos que no han gestado, parido, amamantado ni criado: la maternidad, la crianza, la infancia -y sus relaciones con la filosofía, la psicología, la dominación, la ecología o la libertad- no se han mostrado ni escrito desde dentro. Por otra parte, quienes hemos gestado, parido, amamantado y criado a lo largo de la historia lo hemos hecho casi siempre en condiciones de dominación, discriminación, miedo, represión sexual, ignorancia, desamparo, maltrato, insalubridad o miseria.

Quizás sea el primer libro sobre crianza escrito no por psicólogos ni pediatras ni gurús sino por madres que reflexionamos, estudiamos y trabajamos a la vez que criamos y alimentamos a nuestros hijos con el amor, el respeto y la corresponsabilidad de nuestras parejas. Las quince mujeres que nos hemos reunido para este proyecto nos conocimos a través de la red, compartiendo puntos de vista a través de laTribu 2.0 que nos ha enriquecido mutuamente.

Prólogo: Rosa Jové

Autoras: Azucena Alfonsín, María Berrozpe, Mónica de Felipe, Irene García, Mª José García, Carolina Garcinuño, Nohemí Hervada, Erika Irusta, Mª del Mar Jiménez, Mireia Long, Ileana Medina, Cristina Romero, Louma Sader, Raquel Tasa y Vivian Watson.

ÍNDICE

- Prólogo
- Introducción
- Tú sabes, tú puedes
- Embarazo consciente
- Fruto de los dioses
- ¿Repartirse el pastel?
- Por tercera vez, hacia el lugar donde todo es posible...
- Oxitocina: la hormona del Amor
- Por qué parí a mi hijo en casa
- La historia de un parto
- Amándome tras dos cesáreas
- Sanando a tu Niña Interior
- Por mi culpa
- La revolución calostral
- Los pequeños también toman leche materna
- Lactancia materna: amor, alimento y placer
- A la luz de la pesadilla
- Amamantar sin censura
- Biberón y apego
- Mi maestro
- Cachorros humanos
- Los derechos de los niños
- Criar sin azotes
- Paz y crianza: ¿dónde nace la violencia?
- Crianza natural o cómo salir de Matrix
- Quiero cambiar el mundo
- La mamá quejica
- Educadores
- Puerperios
- El verdadero significado de la enfermedad
- Escojo el equilibrio
- Mismo amor: nueva etapa
- Madres e hijos: una historia de conciliación
- Sí, mi marido me mantiene
- Abandonando el enfoque adultocéntrico
- Los retos de una nueva madre
- El trampolín de la maternidad
- La autoridad de los otros
- Mi cuerpo: mi vida
- Un día típico en una casa típica de una típica mamá
- Ser librepensante
- Lecciones de vida
- Saltar el río
- Un pecho donde habitar: sobre la maternidad adoptiva
- Sobre feminismo y bebés
- Caen las cortinas
- Un paso más
- Epílogo
- laTribu 2.0
- Bibliografía

 

Introducción, por Ileana Medina

La incorporación masiva de la mujer al trabajo remunerado posiblemente sea uno de los cambios más importantes en la historia de la humanidad.

Es lógico que, a partir de este fenómeno, el panorama tanto laboral como familiar, productivo como afectivo de toda la sociedad haya cambiado. Sin embargo, el impacto de este cambio en la crianza y educación de los niños ha sido poco estudiado. Las medidas que hemos dado en llamar «conciliación» son tímidas, y la disposición real de la sociedad a cambiar profundamente para adaptarse a las nuevas necesidades de las familias y de los niños parece escasa.

La crianza se ha visto, pues, convulsionada en dos sentidos aparentemente inversos pero complementarios: la salida de la mujer al mercado laboral y el acceso de la mujer al conocimiento de su sexualidad, el funcionamiento de su cuerpo, la concepción, la gestación, el parto, la lactancia, etc.
La maternidad ha cambiado, como la vida misma de las mujeres que arribamos a la contemporaneidad, sintiéndonos dueñas de nuestros destinos y de nuestros cuerpos e inmersas en modelos familiares y laborales bien distintos de los roles tradicionales.

Si los primeros feminismos luchaban por la incorporación de la mujer al trabajo y por el reconocimiento de nuestros derechos a la igualdad entre los sexos, hoy, aunque todavía tenemos que luchar contra muchas formas de discriminación, empezamos a darnos cuenta de que la igualdad real sólo es posible cuando a la vez se respetan nuestros derechos a la diferencia, el respeto a las peculiaridades de nuestro ciclo reproductivo, y se incluye el respeto a los derechos de los bebés y niños.

Gestar, parir y amamantar son las fases del ciclo reproductivo sexual de las mujeres y de la especie humana y, con frecuencia, se ha visto en ello —en lugar de actos imprescindibles para la supervivencia, la salud y el bienestar que toda la sociedad tiene que proteger— un obstáculo para nuestro éxito en la sociedad productiva. Producción contra reproducción ha sido y sigue siendo el dilema que estamos obligados a equilibrar en bien de la vida futura, la felicidad y la estabilidad emocional de nuestros hijos, y el cuidado de nuestro planeta.

Casi la totalidad del pensamiento occidental lo han producido seres humanos que no han gestado, parido, amamantado ni criado: de Aristóteles a San Agustín, de Descartes a Carlos Marx, de Sigmund Freud a Simone de Beauvoir, la maternidad, la crianza, la infancia —y sus relaciones con la filosofía, la psicología, la dominación, la política, la ecología o la libertad— no se han mostrado ni escrito desde dentro. Y son pocos los que, desde afuera, han podido conectar con los «misterios» de la maternidad.

Por otra parte, quienes hemos gestado, parido, amamantado y criado a lo largo de la historia lo hemos hecho casi siempre en condiciones de dominación, discriminación, miedo, represión sexual, ignorancia, desamparo, maltrato, insalubridad o miseria.

La ciencia, con la neurobiología a la cabeza, comienza a hacer notar hoy la importancia que estos procesos primales tendrán para siempre en nuestras vidas: la vida intrauterina, el nacimiento, la lactancia, el vínculo afectivo primario... dejan una impronta no desdeñable en nuestras conexiones neuronales y en nuestra futura capacidad de amar, de ser empáticos, de ser felices, en nuestra salud emocional en definitiva.

La blogosfera ha creado un nuevo género temático que no existía —ni existe— en los medios tradicionales: Crianza - Maternidad - Bebés: una nueva temática ascendida a Categoría gracias al conocimiento, artículos, reflexiones, lecturas, imágenes y vídeos que madres, padres, matronas, doulas, psicólogos, pediatras, periodistas, escritores, mujeres, hombres... compartimos hoy en la red.

Desde cientos de blogs que crecen y crecen, páginas webs, redes sociales y foros se comienza a entretejer un nuevo fenómeno: el de la maternidad «consciente» y la crianza «natural», una especie de m(p)aternidad posmoderna, posfeminista y ecologista que, a grandes rasgos, podría caracterizarse así:

• Familias tardías, que posponen la procreación hasta más allá de los treinta, una vez alcanzados los objetivos de estabilidad laboral y personal. Son hijos escasos, planificados y deseados.

• Mayor nivel cultural, cualificación profesional, búsqueda y contraste de información en libros, revistas, internet... en lugar del mero acatamiento de las instrucciones de un pediatra o de las abuelas.

• Identificación de los males de la «pedagogía negra» y de la violencia familiar, que se han perpetuado a través de generaciones, para evitar repetirlos con nuestros hijos.

• Regreso al paradigma de la «crianza natural»: la propia capacidad para buscar información más allá de la inmediata que aporta el entorno, la madurez sociológica de las clases medias, la reconciliación con los arquetipos de la femineidad y el compromiso emocional de la pareja permite una re-conexión con la fisiología, un rechazo al exceso de intervencionismo tecnológico y una crianza más «natural», espontánea y de contacto físico: parto respetado, lactancia materna a demanda, colecho, porteo, alimentación casera cuidada, etc.

• Conciencia ecológica: utilización cada vez más frecuente de alimentos eco y bio, productos de higiene naturales, pañales reutilizables, juguetes de madera, materiales orgánicos y artesanales, etc.

• Madres foreras y blogueras: el uso de las nuevas tecnologías, la nueva cultura en red. El debilitamiento de las redes familiares tradicionales (madres, abuelas, hermanas, vecinas...) que vivieron la «cultura del biberón» y que no coinciden con nuestro modo de entender la maternidad, y que muchas veces viven a largas distancias, ha sido sustituido por la aparición de gran cantidad de sitios web dedicados a la maternidad, foros, blogs, redes sociales y modos de apoyo virtual que permiten a las madres (y también padres) de similares inquietudes compartir conocimientos y experiencias, formando nuevas «tribus virtuales».

• Madres en solitario, adoptivas, homosexuales, con matrimonios sucesivos o en parejas de hecho, con modelos familiares distintos del matrimonio tradicional, y en familias nucleares muy reducidas. Parejas volcadas en el tiempo y cuidado dedicados a nosotros mismos y más interesadas en la felicidad y el aspecto «nutricio» de la familia que en la producción, el consumo o la moral tradicional.

• Influencia política: hoy es posible, desde dentro del sistema económico - productivo, la exigencia de nuevos derechos laborales y de nuevas formas de organización del trabajo que permitan bajas maternales y paternales remuneradas más largas, protección de la vuelta al trabajo de las madres, más tiempo con nuestros hijos, así como una consideración social más alta de las labores de la crianza y de cuidado en general.

• Orgullo renovado del cuerpo femenino y maternante, no como mero «mecanismo reproductor» ni como falso estereotipo de belleza sino como sentido primario de la sociedad, como derecho femenino y como experiencia enriquecedora y única que no tiene por qué ser «obstáculo» para el desarrollo laboral ni intelectual de las mujeres sino todo lo contrario. Si se hicieran las transformaciones socio - laborales necesarias, que a su vez redundan en beneficio de los bebés (o sea, de toda la sociedad y su futuro), la maternidad y la capacidad laboral e intelectual de las mujeres podrían ser perfectamente compatibles.

Las quince mujeres que nos hemos reunido para este proyecto nos conocimos a través de la red, compartiendo puntos de vista a través de «laTribu 2.0» que nos ha enriquecido mutuamente. A partir de una idea de Raquel Tasa, de «Madre Tierra», y de Enric Boix, diseñador y padre, nos decidimos a organizar nuestros textos en un cuerpo heterogéneo pero coherente; quizás el primer libro sobre crianza escrito no por psicólogos ni pediatras ni gurús sino por madres que reflexionamos, estudiamos y trabajamos a la vez que criamos y alimentamos a nuestros hijos con el amor, el respeto y la corresponsabilidad de nuestras parejas.

Escuchar y leer hoy en la blogosfera maternal el testimonio de estas mujeres, muchas de ellas con grados y postgrados en universidades de primer nivel, con formación e información, que a la vez están gestando con conciencia, pariendo en libertad, amamantando con placer y criando gozosamente, por elección y decisión propias, es novedoso, apasionante e invita a la reflexión sobre qué tipo de sociedad queremos y hacia dónde vamos.

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